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Cerró el restaurante Pippo, un clásico porteño que no pudo superar la pandemia

Durante la cuarentena, intentó sobrevivir con delivery y take away. Esta semana ya no levantará la persiana: 25 empleados se quedaron sin trabajo y la Ciudad perdió el lugar que se hizo famoso por sus pastas.

Otro clásico de la gastronomía porteña no logró sobrevivir a la pandemia de coronovirus. Este martes se conoció que el restaurante Pippo, famoso por sus pastas -en especial, los vermicellis con pesto y tuco- cerró y 25 empleados quedaron sin trabajo.

El local de Montevideo 341 alimentó a generaciones y generaciones, y a muchísimas personalidades del mundo del espectáculo que pasaban por aquellas mesas luego de sus funciones en los teatros de la avenida Corrientes. Tato Bores, Alberto Olmedo y Jorge Porcel, Pappo, Luis Alberto Spinetta, fueron algunos de los habitués. 

Pippo fue fundado en 1937 y su primera ubicación fue en la calle Sarmiento, entre Montevideo y Rodríguez Peña. En 1941 se mudó a Montevideo 341, donde permaneció hasta este martes.

Durante la cuarentena, intentó sobrevivir con delivery y take away. Pero tras varios meses con las mesas vacías, cerró en forma definitiva.

Este martes el local de Pippo permanecía totalmente cerrado. Fernando de la Orden

Este martes el local de Pippo permanecía totalmente cerrado. Fernando de la Orden

A muy pocas cuadras del local de Montevideo, hay otra sucursal de Pippo, en la calle Paraná. "Nosotros seguimos abiertos. Son distintos dueños", respondieron ante la consulta de Clarín. Mientras tanto, las líneas telefónicas del restaurante original seguían apagadas. 

Al conocerse el cierre del restaurante, en las redes sociales se multiplicaron las fotos de los platos rebosantes de vermicellis con tuco, pesto y queso rallado, dibujando la bandera italiana. Durante 80 años, en una carta en la que también se incorporaron milanesas, tiras de asado y tortillas de papas, eran la preparación más requerida.

"Los elaboramos nosotros mismos y hacemos 700 kilos por semana. La gente se habituó al vermicelli grueso que servimos. Y es así de grueso porque una vez se gastó una matriz. Cuando la cambiaron y salió más finito, los clientes se quejaron", contó en una entrevista con Clarín Marita Paganini. La familia Paganini llevaba entonces más de medio siglo al frente del local.

Los clásicos vermicelli de tuco y pesto de Pippo. Foto: Archivo

Los clásicos vermicelli de tuco y pesto de Pippo. Foto: Archivo

Además del plato insignia de la casa, entre los usuarios de Twitter y Facebook resurgió el recuerdo: el cuándo y con quién estuvieron sentados a una mesa de Pippo. Para muchos fue el restaurante al que los llevaban sus padres o un tío bohemio; para otros, el punto de encuentro después de participar en una movilización en el centro porteño o de salir del cine o del teatro.

Ni antes ni ahora era fácil encontrar una cocina abierta después de la medianoche y Pippo la ofrecía a músicos, artistas, políticos, periodistas, escritores, insomnes y adolescentes que atravesaban su primera independencia en la ciudad. 

Meses atrás, durante el aislamiento, el presidente Alberto Fernández contó una anécdota personal en Pippo en una entrevista con Página 12. Ocurrió cuando tenía alrededor de 16 años, en un almuerzo con su padre.

Alberto Fernández relató que mientras comían, notaba que su padre miraba hacia una mesa con cara de preocupación, por lo que le preguntó que le pasaba. "Es que allá atrás hay un tipo que es increíble: está comiendo los fideos con la mano", le contestó.

El que comía los fideos con la mano era Pappo, quien almorzaba con Luis Alberto Spinetta y otros músicos. "Me levanté a saludarlos, porque yo los conocía de los recitales. Pappo me dijo "qué hacés, Alberto" (le imita la voz ronca) y volví a la mesa", reconstruyó el Presidente, quien en ese momento le explicó a su padre que eran sus conocidos.

Ciudad - El clásico Restaurante Pippo de Montevideo al 300 cerró sus puertas. cuarentena covid Coronavirus
01-09-2020
Foto: FernandodelaOrden FTP CLARIN _FER3325.jpg Z DelaOrden

Ciudad - El clásico Restaurante Pippo de Montevideo al 300 cerró sus puertas. cuarentena covid Coronavirus 01-09-2020 Foto: FernandodelaOrden FTP CLARIN _FER3325.jpg Z DelaOrden

Como reducto de artistas, Pippo además sería el lugar donde se conocieron Charly García y Luis Alberto Spinetta. En 2002, en una entrevista con la revista Rolling Stone, García dijo: "La primera vez que me habló era como Jimmy Page, o más... Yo siempre me sentí como invasor, ¿entendés? Eso pasó después, él se puso celoso. Fue en Pippo. Se acercó a mi mesa, me dijo que yo tenía talento y que me cuidara de los vampiros. Yo me quedé contento".

Martín Caparrós también se volcó a Twitter para contar su paso por Pippo, poco después de que el cierre fuera noticia. "Allí presenté, en 1986, mi primera novela, 'No velas a tus muertos', en De la Flor. La que habla es Beatriz Sarlo; detrás, Debora Yanover y empleados curiosos", escribió junto a una foto de ese momento.

Me dicen que puede cerrar Pippo, uno de los restoranes más clásicos de Buenos Aires. Ojalá que no. Allí presenté, en 1986, mi primera novela, "No velas a tus muertos", en De la Flor. La que habla es Beatriz Sarlo; detrás, Debora Yanover y empleados curiosos. pic.twitter.com/ywAHTdlO0q

— cháchara.org (@martin_caparros) September 1, 2020

Pippo era un restaurante con manteles de papel, vino en pingüino y panera generosa. En el último tiempo era frecuentado más por oficinistas y turistas que iban en busca de la mística porteña, si es que existe. Poco ya había del público que durante tantas décadas convirtió el restaurante en la extensión del living de su casa. 

En 2015 apareció el primer antecedente público de crisis: "Pippo quiebra", "Pippo en la sección de Concursos y Quiebras", se repitió en los canales de televisión. Aunque el proceso correspondía a la sucursal de la calle Paraná, no a la de Montevideo.

A lo largo de los años los dueños originales fueron abriendo restaurantes con el mismo nombre en distintos puntos. Pero luego esas franquicias se fueron dividiendo o cerrando. Hoy solo queda el negocio de la calle Paraná, que tiene otros propietarios y seguirá abierto. 

En la casa de Montevideo al 300, la más antigua y grande, los empleados juntan firmas para poder seguir. Ahí estaba Reinaldo Sánchez, con más de 20 años de antigüedad en el restaurante. "Ayer, 31 de agosto, nos habló nuestro jefe. 'Pippo hasta acá llegó', nos dijo".

La idea de Sánchez junto a sus otros 20 compañeros es continuar formando una cooperativa. "Yo con 60 años y 20 de antigüedad, a dónde voy a ir. Aunque sea poquito lo que me dé: para alquilar y comer. Quiero estar acá".

A sad day. Buenos Aires has lost a legendary restaurant to COVID. Opened in 1937 Pippo has closed its doors for good. Open round the clock 10am-6am, famous for its vermicelli con pesto y tuco + colourful patrons, from actors + musicians to taxi drivers + insomniacs #buenosaires pic.twitter.com/55WCKc6qO1

— Vanessa Bell (@cremetoursBA) September 1, 2020

Ey, veo a gente pegándole a Pippo porque hace diez años les trajeron un bife poco cocinado. Yo solo quiero decir que el delivery de Pippo era barato y que los sorrentinos de jamón y queso estaban muy buenos.

— Sergio Olguin (@olguinserg) September 1, 2020

Cerró Pippo.

Cuando lo visité a Manuel Puig en 1988 en su casa en rua Aperana (Río de Janeiro) una de las primeras cosas que me preguntó sobre Buenos Aires era si la gente seguía yendo a comer fideos a Pippo. pic.twitter.com/PJ5X1SGs61

— daniel molina (@rayovirtual) September 1, 2020

¡Cerró Pippo!Una parte de mi juventud se va junto con esos spaguettis tuco y pesto con quesito rallado que en una noche de invierno te dejaban sin hambre y era muy accesible.Adiós juventud...

— Profe Sergio Wischñevsky (@sergiodwy) September 1, 2020

No había cine si no se discutía entre vermicellis de pesto y tuco en Pippo. No habia compra de libros usados por 2 mangos, sin Pippo despues. No había acto politico o roska que no se cerrara en Pippo. No habia amor que no se consumara sin anunciarselo a los amigos en Pippo

— Luis Tonelli (@LuisTonelli) September 1, 2020
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NS 

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