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Cómo era el robo de petróleo a un oleoducto de YPF y el detalle que encendió las alarmas

La banda perforaba una cañería y destilaban el crudo en plantas truchas. Habría empleados y un concejal involucrados.

El escándalo tiene dimensiones incalculables. No solo por el monto robado, sino porque se trata de recursos energéticos no renovables. El caso por el desvío de petróleo de YPF para su venta en destilerías truchas tiene 21 detenidos y todavía no se sabe cuánta plata perdió la compañía.

La investigación comenzó en octubre del año pasado por las alarmas que disparaban sensores de los oleoductos de la compañía. A los ingenieros a cargo de controlarlos les llamó la atención la frecuencia con la que se daban esas advertencias y lo denunciaron.

Todo se aceleró con la muerte de un operario que se quemó durante los trabajos clandestinos para succionar el hidrocarburo a principio de año.

Varios meses después, el caso derivó en 39 allanamientos y la caída de una organización dedicada al robo de petróleo, la refinación y venta ilegal de combustible, según informaron fuentes judiciales. Los operativos tuvieron lugar este martes en el conurbano bonaerense y distintos puntos del interior del país y estuvieron a cargo de distintas divisiones de la Policía Federal.

En Máximo Paz, provincia de Buenos Aires, encontraron una cisterna con 20.000 litros de petróleo robado.

En Máximo Paz, provincia de Buenos Aires, encontraron una cisterna con 20.000 litros de petróleo robado.

Aunque las identidades de los detenidos no se dieron a conocer, habría involucrados empleados de la compañía estatal y hasta un concejal de Lanús de Juntos por el Cambio.

Para los investigadores está claro que quienes llevaron adelante las maniobras tenían el conocimiento técnico y los recursos necesarios, ya que pincharon una tubería de YPF en Coronel Dorrego y transportaban el crudo hacia piletones que construyeron en el suelo. De allí extraían el petróleo con bombas y lo cargaban en camiones cisterna.

A modo de pantalla usaban tosqueras para no ser descubiertos. En una de ellas, ubicada en Máximo Paz, encontraron una cisterna de YPF con 20.000 litros de crudo.

Las escuchas telefónicas realizadas en la causa permitieron establecer que la banda operaba durante la noche y la madrugada para no ser descubiertos y lograba llenar dos camiones. En total, contaban con tres vehículos de carga y cuatro choferes para hacer el circuito entre los piletones y las refinerías ilegales.

La policía incautó pesos, dólares, euros y pesos bolivianos en los allanamientos.

La policía incautó pesos, dólares, euros y pesos bolivianos en los allanamientos.

El combustible robado tenía como destino principal una planta clandestina ubicada en Valentín Alsina, partido de Lanús, que vierte los desechos en la cuenca Matanza-Riachuelo. Allí lo destilaban y refinaban para después venderlo en estaciones de servicio de bandera blanca. 

Durante los allanamientos, los agentes incautaron bombas de succión, quince tramos de mangueras para cisterna, soldadoras y herramientas especiales para hacer la unión "boca de pez" y extraer el petróleo, siete camiones, seis cisternas, doce autos y camionetas.

También encontraron 12 millones de pesos, 3.700 dólares, 2.485 euros y 1.010 pesos bolivianos.

La herramienta con la que perforaban los caños y hacían la unión

La herramienta con la que perforaban los caños y hacían la unión "boca de pez" para robar el crudo.

Y secuestraron 17 celulares, tres escopetas calibre .16, una carabina .22, una pistola Glock calibre .40, siete notebooks y 130 cartuchos de bala de distintos calibres.​ 

Los allanamientos tuvieron lugar en Lanús, Olavarría, Azul y Villa Ramallo, en la Provincia de Buenos Aires, y fueron ordenados por el juez federal N° 2 de Lomas de Zamora, Juan Pablo Auge, a pedido de la fiscal Cecilia Incardona, a cargo de la investigación. También hubo operativos en San Lorenzo (Santa Fe), General Roca (Río Negro) y Neuquén.

Según fuentes del caso, la banda lograba "un alto rédito económico, no sólo sorteando todas las exigencias y controles estatales, sino también construyendo con sus maniobras un circuito económico y comercial completamente ilegal", y que además "habrían realizado acciones que dañan el medio ambiente de manera ostensible", según informó el sitio Fiscales.gob.ar.

La banda contaba con armas cortas y largas.

La banda contaba con armas cortas y largas.

Se sospecha que contaban con información interna sobre el funcionamiento de la empresa ya que sabían cuánto petróleo podían robar sin que se activaran los sensores de control que tiene la compañía. Fueron justamente algunos reportes aislados los que derivaron en la investigación.

Aunque según fuentes de la compañía el monto de lo robado es incalculable, una estimación extraoficial indica que el desfalco rondaría los 5 millones de dólares por año. Lo que no se sabe es cuándo comenzó.

Desde un primer momento y por la presunta infracción a la ley 24.051, en la causa intervino el Departamento de Delitos Ambientales de la PFA. Por la dimensión de la organización y su despliegue en todo el país, en los operativos también participaron las superintendencias de Investigaciones Federales, de Tecnología de la Información y Telecomunicaciones, de Orden Urbano y Federal, y agencias regionales y Bomberos.

A la vez, intervino personal técnico de la empresa YPF y funcionarios de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

GL - EMJ

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