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Alemania, al límite de su capacidad para acoger a refugiados ucranianos

Alemania se prepara para una nueva oleada de refugiados ucranianos ante la falta de infraestructura energética para pasar el invierno en su país. Con el 40% de la red eléctrica...

Guerra de Ucrania

En medio de una crisis energética y con la inflación disparada, los ediles tratan de multiplicar las plazas en los albergues y reconocen que las ayudas alemanas son un polo de atracción

La familia Dombrovskyi espera en Berlín la llegada de un familiar que huyó de Zaporiyia.
La familia Dombrovskyi espera en Berlín la llegada de un familiar que huyó de Zaporiyia.REUTERS
  • CARMEN VALERO

    @carmenvalero20

    Berlín

Actualizado Viernes, 25 noviembre 2022 - 02:08

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Alemania se prepara para una nueva oleada de refugiados ucranianos ante la falta de infraestructura energética para pasar el invierno en su país. Con el 40% de la red eléctrica destrozada por los bombardeos rusos, sin agua corriente en gran parte del país y con las temperaturas cada vez más severas, la huida será inevitable. Pero Alemania, más atractiva por generosa en prestaciones que otros países del entorno, está al límite de su capacidad.

De los 11 millones de personas que han abandonando Ucrania desde que empezó la invasión rusa el pasado 22 de febrero, Alemania ha acogido a cerca de 1,5 millones, aunque no se sabe exactamente cuántos siguen en el país. No todos los que llegan se dan de alta ni los que se marchan de baja. Lo que si se sabe es que los están se quedarán este invierno, por seguridad, y para no sobrecargar la mermada infraestructura enérgica del país. El presidente Volodimir Zelenski ha pedido a todos los refugiados que se queden donde están.

Para Alemania, en medio de una crisis energética y con una inflación que afecta tanto a los ciudadanos como a los ayuntamientos, hay consecuencias. "Hemos llegado al límite de nuestra capacidad", afirma Ralph Spiegler, alcalde de Nieder-Olm, en Renania-Palatinado y presidente de la Asociación alemana de Provincias y Municipios. "La pregunta es qué pasará si nos quedamos sin plazas de acogida en un momento en el que también falta personal para los servicios sociales, cursos de integración, escuelas y guarderías. Estamos ante una situación muy problemática en todo el país", dice el regidor. Para otros ediles la pregunta es también cuánto les costará una nueva oleada de refugiados y quién paga 24 horas la calefacción en albergues, tiendas de campaña y contenedores habitacionales.

El Gobierno federal está dispuesto a ayudar. A los 2.000 millones de euros liberados para este año, añadirá otros 1.500 millones de euros para el que viene. Puede que no sea suficiente. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) espera que el número de personas que se trasladen a Alemania a finales de año supere al de 2015, cuando 1,8 millones llegaron al país como consecuencia de la guerra en Siria.

Un cartel para los refugiados ucranianos en la principal estación de tren de Berlín.
Un cartel para los refugiados ucranianos en la principal estación de tren de Berlín.AP

En los centros de acogida, de hecho, ya hay cuellos de botella y eso que el número de plazas de acogida ha aumentado este año. En Baviera, por ejemplo, se han creado alrededor de 40.000 y tanto en Berlín como en Baja Sajonia unas 10.000. Pero no es suficiente. El índice de ocupación en Baja Sajonia, Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Brandeburgo ronda el 80%. En Hamburgo y Berlín llega al 99%.

La ayuda ciudadana, indispensable

De no ser por la solidaridad ciudadana, las imágenes vividas en la crisis de 2015 volverían a repetirse, también el debate político que favoreció el ascenso del partido populista Alternativa para Alemania. Porque el hecho de que muchos ucranianos tengan un techo se debe plataformas como "Acomodación Ucrania", con más 350.000 camas ofertadas por ciudadanos de a pie o "Voluntarios de Múnich", con 9.200 refugiados en alojamientos privados. Pero la ola de solidaridad, con el tiempo, remite, ya sea porque la convivencia se hizo insoportable o porque los anfitriones no recibían ayudas. La burocracia alemana es tal que para que una familia de acogida pueda solicitar la ayuda por el consumo de gas, agua o electricidad de los acogidos, ha de presentar el comprobante personalizado y desglosado de los contadores, lo que es imposible.

A diferencia de los sirios y afganos, llegados en 2015 los refugiados ucranianos son mayoritariamente mujeres y niños, alfabetizados, con un estilo de vida occidental, de fácil integración y en muchos casos con recursos propios. Hay debate por los números, pero no es agrio. El líder de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, alertó hace unas semanas del "turismo social" de los ucranianos que vienen y van de Ucrania a Alemania cobrando las prestaciones alemanas. Merz tuvo que disculparse y dar por falsas informaciones según las cuales las plazas de autobuses de Alemania a Ucrania y viceversa se reservan con semanas de antelación.

El debate se ha llevado al terreno de la llamada "migración secundaria", la que se origina dentro de la UE. El primero en levantar la voz ha sido el alcalde de Tubinga, Boris Palmer. Critica, por un lado, la falta de un sistema de cuotas de acogida de refugiados en la UE y, por otro, que las prestaciones sean demasiado heterogéneas. Dicho de otro modo, cree que las ayudas alemanas son un polo de atracción. No se puede decir más claro.

En Polonia, el país que más refugiados ucranianos ha acogido, la ayuda es de 40 zlotys (8 euros) por día durante cuatro meses y 120 euros por hijo a cargo al mes. En la República Checa, las prestaciones, que ascendían a 5.000 coronas (202 euros) por cabeza al mes, se recortaron en verano por decisión parlamentaria para evitar el "turismo de refugiados" y motivar a los refugiados a encontrar trabajo. En Hungría, los ucranianos reciben una ayuda de 60 euros al mes para adultos y 35 para los niños. Los que rechazan una oferta de trabajo pierden esa prestación. En Rumanía, la ayuda social regular para los adultos es de 30 euros al mes. El subsidio familiar de 40 euros sólo está disponible para los niños mayores de dos años.

En Alemania, los adultos reciben 449 euros y entre 285 y 376 euros por niño, según el número y la edad del menor. Una madre con dos hijos puede percibir mas de 1000 euros, pero no hay cantidad que pueda aliviar los horrores de una guerra o arrebatarles el deseo de volver a su país. "Nosotros teníamos una buena vida y muchos planes. Había elegido el hospital donde iba a dar a luz y hasta la guardería. Ahora estoy aquí, con mi madre, tres niños y sin saber el futuro que nos espera", relata Irina con su bebe recién nacido en brazos. La familia se ha instalado en un piso de acogida. El padre lucha en el frente.

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